sábado, 7 de febrero de 2009

Canalizando el aburrimiento


Un virus, un ataque de asma o bronquitis, no sé, el caso es que después de estar hospitalizada unas cuantas horas el diagnóstico fué bastante vago. Cuando me pregunten de qué me enferme, no sabré que contestar. Esta situación me hace recordar esas mañanas en Starbucks en donde después de pasar media hora en la fila, con el cuello adolorido leyendo detenidamente los ingredientes de cada una de las bebidas como si quisiera memorizarlas para elegir la opción más “cool” y al mismo tiempo más “hot” (hace frío) , el tiempo no es suficiente para decidir a ciencia cierta que quiero tomar. Al final del camino antes de procesar la información, la respuesta es automática: Grenn Tea Latte Tall. De la misma manera mi cerebro logrará encontrar una conclusión de raciocinio y la respuesta será automática.

En fin, la cuestión, es que he tenido que estar en cama todo el fin de semana recuperándome de…. no sé qué. Lo interesante es que he tomado conciencia de dos cosas, como no apreciamos la salud cuando la tenemos, y dos, que estar aburrida depende de mí. Por eso, cuando empezó a llover y a granizar, y me asomé por la ventana, se me ocurrió un juego. Escribir frases aisladas que describan momentos específicos de mi vida acompañados de un sentimiento.


- Levanté la cara al cielo y sentí la escarcha fría acariciar mi rostro.
- Mis huellas quedaron marcadas en la arena y en eso comenzaron a llover corazones.
- Tenia miedo, pero cuando Orión me recordó que en algún lugar del mundo estabas tú, volvió la calma.
- La casa está hecha un desorden y no es por que tú no estés, es por que yo no estoy.
- He dormido en tantas camas (yo sola), que ya perdí la cuenta; cada vez que me despierto espero ver el velo de princesa o el rostro de mi papi con un jugo de naranja natural.
- Las maletas forman parte de la decoración minimalista de la nueva guarida.
- Nunca se sabe cuando llegará el tiempo en que el reinventarse, vendrá acompañado de empacar, manejar hasta que desaparezca el trasero o tener que tomar un avión con boleto tan solo de ida con destino a donde el presupuesto de la tarjeta de crédito lo indique.
- Cada segundo lleva consigo una culpa. No importa con que nombre se le bautice.
- Lo importante es tirarse a la cama en posición fetal con el letrero de víctima en la frente y mirar al techo.

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